La dieta japonesa: una tradición que aún perdura

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La dieta japonesa o washoku es mayoritariamente seguida en el país del sol naciente. Además, tiene reconocimiento internacional, pues en 2013 entró en la lista de patrimonio cultural intangible de la UNESCO. Té verde, tofu, algas, soja, pescado, arroz y miso son algunos de los alimentos más comunes en las comidas de los japoneses.

Uno de los modelos nutritivos más tradicionales que aun hoy día goza de popularidad en Japón es el ichi ju san sai (一汁三菜). Se trata de un patrón de alimentación ideado para los samuráis durante la época Muromachi (XIV-XVI). Esta expresión quiere decir “una sopa, tres platos”. Consiste en una sopa que va acompañada de un plato principal basado en arroz. A su vez, sobre la mesa hay otros tres platos. Por lo general, un primero que consta de una pieza de pescado; y otros dos que contienen alimentos abundantes en minerales tales como setas, vegetales o judías.

Otro rasgo que caracteriza a la cocina japonesa es la escasa presencia de productos cárnicos y lácteos, los cuales son ricos en grasa y más difíciles de digerir. Otra característica que puede llamar la atención es el uso de palillos. Básicamente, se dice que se introdujeron durante las comidas por dos motivos. En primer lugar, porque se entendía que no debía haber armas sobre la mesa, pues se concebían cuchillo y tenedor como tal. Y por otro lado es popular recurrir a ellos para no comer apresurada y excesivamente. Con ellos se reduce el ritmo de la ingesta.

Además de adoptar un estilo alimenticio saludable, el hecho de coger estos hábitos nutritivos repercute directamente en nuestra salud. Teniendo en cuenta este factor, no es pura casualidad que Japón sea el país con una mayor esperanza de vida en la actualidad.