La mujer actual en Japón

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En celebración del Día Internacional de la Mujer, hoy en Daruma queríamos hablar sobre un tema de gran interés: la situación de la mujer japonesa en el Japón actual. Según el Informe de la Brecha de Género en el Mundo, Japón se sitúa en términos bajos en cuanto a igualdad de género. Asimismo, Japón se sitúa en el puesto 101 de 145 en lo que se refiere a índices de igualdad mundiales. Sin embargo, estos índices tienen base en el mundo Occidental y pueden llegar a no ser los más apropiados para estudiar la realidad japonesa.

Prosiguiendo con el estudio de la mujer en Japón, cuando hablamos de educación y sanidad tanto hombres como mujeres están en igualdad de condiciones para acceder a ambas. No obstante, en la educación sigue existiendo una brecha desigual de género. Han surgido casos famosos como el de la Universidad de Tokio que manipuló las calificaciones de las mujeres para frenar la presencia femenina en este ámbito. Por otro lado, en lo que se refiere a economía y política, la participación femenina es mínima. Las mujeres en puestos ejecutivos no llegan al 9% del grosor nacional. Dicho esto, si Japón pretende mejorar sus estadísticas debería enfocar su economía y política en una afianzada con las mujeres, con su lucha. Abe Shinzo creó una política en 2015 “Act to Promote Women’s Participation and Advancement in the Workplace” que pretendía aumentar el número de mujeres en posiciones ejecutivas en el mundo de la política y la economia. Sin embargo, esta política no está enfocada en mejorar la situación de las mujeres en sus posiciones de trabajo y reducir sus dificultades, sino que trata únicamente de aumentar el número de mujeres, tratándolas como peones económicos.

Asimismo, los roles de género están aún afianzados en la sociedad japonesa. Por lo tanto, las mujeres deben responder a unas expectativas que no les permiten avanzar en la vida económica y política. Aprenden que deben casarse y tener hijos y que su trabajo queda restringido al hogar, mientras el hombre se gana el pan de la familia. Esto causa un problema: los hombres no están presentes en el hogar familiar.

Foto de Economist

Además, debido al modelo empresarial presente actualmente en Japón, se presencia un fenómeno interesante: “la curva M”. Este fenómeno habla de las mujeres que entran a trabajar a una empresa. Sin embargo, debido a las expectativas sociales, deben casarse y tener hijos, lo cual no les permite continuar con su vida laboral. Deben dejar el trabajo y ocuparse del hogar. Finalmente, cuando sus hijos han crecido lo suficiente, quieren volver a insertarse en la economía japonesa pero solo lo pueden hacer en trabajos temporales o de “cuello azul” debido a que su formación se ha quedado obsoleta o estancada.

La realidad actual no parece ser muy positiva para las mujeres japonesas y esto se ha visto reflejado en dos aspectos: la bajada de la natalidad y el aumento de la edad de matrimonio, situada actualmente a entre los 28 – 30 años. Las mujeres quieren trabajar y el patrón social establecido está desapareciendo.

Esperemos que este artículo os haya abierto los ojos sobre la realidad de las mujeres en el Japón del siglo XXI.